Fueron una excelente generación, pensó el general: hombres un tanto solitarios que no lograban fundirse con el mundo; eran orgullosos, creían en cosas, en el honor, en las cualidades de los hombres, en la discreción, en la soledad y la palabra dada, y también en las mujeres. Cuando sufrían un desengaño, guardaban silencio. Casi todos callaban toda la vida, entregándose a sus obligaciones y al silencio, como si hubiesen hecho un voto en este sentido.
El último encuentro. Sándor Márai.
A gyertyák csonkig égnek
1 Febrero 2009 Ningún comentario ):
Tags: libros·literatura·vivir
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