Saber que será mala la obra que no se ha de hacer nunca. Peor, no obstante, siempre será la que nunca se haga. La que se haga, al menos, queda hecha. Será pobre, pero existe, como la planta raquítica en el único jarrón de mi vecina tullida. Esa planta es su alegría, y a veces también la mía. Lo que escribo y reconozco que es malo, puede también ofrecer unos momentos de distracción peor a algún que otro espíritu afligido o triste. Eso me basta, o no me basta, pero de algún modo es útil, y así es toda la vida.
Fernando Pessoa, Libro del desasosiego (traducción de Perfecto E. Cuadrado).
0 respuestas por ahora... ↓
No hay ningún comentario por ahora. Escribe tú el primero.
Leave a Comment