Cito a continuación parte de un artículo sobre arquitectura que he leído este fin de semana y me ha dejado fascinado.
En cierta forma viene a ser una aplicación de la filosofía citada en el post anterior.
El futuro será minimal, sofísticadamente sencillo y sostenible… o creo, que no será.
Me encanta, por cierto, la referencia a Bartleby.
(…) la invasión “sostenible” como quintaesencia de la arquitectura ha inundado ya el lenguaje cotidiano y no hay concejal de urbanismo que no demande ya una irreprochable sostenibilidad (…)
(…) el problema surge al comprobar en qué vienen quedando las grandes palabras y sus buenas intenciones (…)
(…) sólo si hay una verdadera belleza escondida entre tanta retórica será posible que la sostenibilidad signifique algo y esté aquí para quedarse (…)
De momento una idea ha calado hondo en los primeros debates entre los expertos. La idea de que Bartleby, el personaje creado por Melville, y su famoso “preferíria no hacerlo” es quien mejor expresa la dimensión estética de la sostenibilidad cuestionando la necesidad misma de toda acción (…)
(…) hay ejemplos como el del estudio Lacaton&Vassal (…) Formados en África –donde ecología y economía significan supervivencia– decidieron que “preferirían no hacerlo” ante el encargo de remodelar la plaza de León Aucoc de Burdeos (1996), agradable para sus usuarios y suficientemente urbanizada, dedicando parte del presupuesto a renovar su gravilla, reparar sus bancos, sustituir algún bordillo –¿Por qué hay que hacer algo espectacular, qué culpa tienen los ciudadanos?–
Iñaki Abalos
Bartleby, el arquitecto
Babelia - El País, 10 de marzo de 2007
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