Muchos vivimos en eterna oposición a una realidad que nos parece vacua e intrascendente. Teniendo en cuenta el pequeño instante que nos ha sido concedido, dilapidamos en esta lucha contra nosotros mismos demasiada energía. Nuestra esperanza, (la de los inconformes), es la esperanza de las hojas de los pinos, que apenas se oyen por separado cuando las mueve el viento, pero producen un estruendo cuando son bosque.
bosque
22 Diciembre 2004
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