Estoy en el barco camino de Ziguinchor. Todo esta impecablemente organizado, es un barco nuevo que sustituye al anterior que se hundió. Así somos, la previsión no es lo nuestro. (Pero no quiero bromear con esto, aquello fue una verdadera tragedia en la murieron casi tantas personas como en las torres gemelas, de otra clase claro, de otra clase…)
No he podido alquilar una cabina pero lo agradezco, uno se empeña en hacerlo todo tan bien que se pierde muchas cosas buenas por ese insoportable perfeccionismo.
He conocido en el barco a un arquitecto español que ha atravesado Marruecos y Mauritania y justo ayer decidió que quería venir hacia Casamance. Hemos hablado de budismo, sentía que tenía que hablar de eso con él y parece que la intuición funcionó. Medita hace años y siguió a algunos maestros que provenían de Thailandia, terminamos hablando de aquel país y me invitó a unos plátanos y a unas naranjas. Yo le recomendé Phra Farang, el libro que me leí hace unos años en Bangkok y él me dió consejos maravillosos de los que no salen en los libros.
Seguimos con las coincidencias, luego él se encontró con una pareja que había conocido en la frontera de Mauritania, él es medio mauritano y medio senegalés pero ha vivido en Barcelona estos años y ella es francesa, van a comenzar a vivir juntos en París y este viaje es algo así como su luna de miel. La chica es cooperante y estuvimos hablando de como se ha deteriorado la situación en Mauritania (ella había vivido allí unos años), parece que la cosa no sólo tiene que ver con Al Quaeda sino con la autopista fantástica que cruza el Sahara y el uso que todos los amantes de la economía creativa le están dando. Lo mejor de los viajes son las personas.
He conocido a varias increíbles estos días: Pablo, Aristide, Cheik, Salva, Olga, Marco, Daniela. Cooperantes, guías, aventureros, empresarios. Todos con un fino humor y con una fortaleza increíble. Los días han pasado muy rápido, trato de quedarme con algunas imágenes en la memoria:
Una conversación en un escenario digno de una película de Wim Wenders: de noche, en el jardín de una restaurante que daba a la playa, al lado de un parque de atracciones y con los aviones pasando justo por encima camino del cercano aeropuerto, una noche en África, pero nada parecida a las de Mogambo, sin ningún glamour, mosquitos, prostitutas en la playa, mucha cerveza, poca comida, una gente fabulosa.
Ver como desembarcaban el pescado en una playa de Yoff, las olas, las piraguas gigantes (los mismos cayucos en los que han muerto tantos chicos) no hice ni una sola foto, me lo quedo para toda la vida.
Pasar junto a una favela situada entre Baobabs rodeados de basura, y saber que ya nunca volverás a ser el mismo. Qué terrible, lo extraño es que no te asalten en cada esquina, todo lo contrario, he encontrado a una gente amabilísima (pesados, preguntones y listillos aparte) como esa señora mayor que me vendió una cerveza en el puerto y que me a mi me recordaba a las señoras de mi barrio en Canarias.
Bañarme en una playa mientras un chico bañaba a su rebaño de cabras y recordar a mi bisabuelo: Eusebio Cabrera, un cabrero de Lanzarote: africano, sabio, descreido. Con qué cuidado bañaba el chiquillo a cada cabrita, me dieron ganas de decirle que me frotara también a mi un poquito.
La isla de Gorée, podría vivir allí, que maravilla, ¡mamá te encantaría! Me recordó a Cartagena de Indias en Colombia. (Escribí en el cuaderno: “respiro esta libertad africana que Albert Camus me enseñó cuando era chico”.) Lloré en la Maison des Esclaves, vi esa última puerta que cruzaban los esclavos, donde Mandela lloró tanto, aquellas pequeñas habitaciones en las que los hacinaban, cuánto dolor siente uno, y con cuánta fuerza sale.
No he hecho demasiadas fotos, los primeros días estaba bastante atontado, creo que hoy he comenzado a respirar de otra forma. Menos mal que traje la lomo, porque en algunos sitios es lo único que me atrevo a sacar. Ir sólo y empuñar tu flamante reflex es convertirte en una diana con luces de colores. Lo intenté algunas veces en Dakar y me pasé a la lomo y a otra camara digital pequeña que tengo por aburrimiento.
Poco a poco me iré armando de valor, pero hay que tener cuidado, sobre todo en Dakar, me da la impresión de que el sur será muy distinto, más parecido a Thailandia donde realmente me sentía muy cómodo haciendo fotos todo el rato.
Dakar es una ciudad caótica y tienes que estar atento, pero es un sitio fantástico para tomarle el pulso al país. Como en tantos otros sitios las diferencias de poder adquisitivo impresionan: tú con tu telefonito sencillo de los viajes y llaman al de al lado y se saca un iPhone, no pasa un rato sin que veas un coche de lujo y sólo hace falta darse un paseo por la Corniche para quedarse alucinado con las casas de lujo. Si uno lo piensa, esto es ideal para darse cuenta muy rápido de como es el mundo en el que vivimos.
Ayer vi una excelente exhibición de arte contemporáneo (TGD8, Collective Artistes Plasticiens), llegué por la mañana cuando la estaban terminado de montar pero me dejaron pasar y hablé un momento con Igor Denegri, uno de los organizadores. Sinceramente es una de las mejores exposiciones que he visto este año, hay piezas que hubiera comprado sobre la marcha, salí con otra luz, que maravilla es el arte, cómo te cambia, cómo te ilumina.
Voy a leer un poco el libro de Barley al lado de esta señora que me ha tocado de compañera de butaca. Debe ser la versión en negro y de casi dos metros y más de cien kilos de mi tía-abuela Calixta. Mándenle un beso los que la conozcan y lean esto, yo creo que a ella le encantaría el vestido que lleva, diría que hasta le he visto uno parecido. De vez en cuando la señora me mira y se me rie con esos dientes blancos gigantes, y yo le sonrío de vuelta.
Estoy en casa.
(Esto lo escribi la noche del 29 en el Barco hacia Casamance; es maravillosa esta region; un paraiso; hoy estoy en Oussouye y ahora iremos hacia Mlomp; luego a Elinkine y dormiremos en Karabane.)
3 respuestas por ahora... ↓
1 Jordi // Dic 31, 2009 at 1:58 pm
jajaja. Perdona que me ría, pero no puedo parar de pensar: otro que ha caído…
2 Pepe Tejera // Dic 31, 2009 at 6:22 pm
Jajajajajaja, le he dado el recado a tu tía Calixta y se ha partido de risa con tu comentario, pero le ka gustado más el que te hallas acordado de ella. Sigue disfrutando de esa experiencia extraordinario que estas viviendo y mucha cabeza. Feliz Año nuevo 2.010
3 Tomy Pelluz // Ene 3, 2010 at 3:09 pm
Un abrazo Jordi y Pepe!
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