La realidad arrasa con los prejuicios. Volvía en la guagua a Barcelona desde Sant Just Desvern. La primera parte del trayecto estuve disfrutando de esa recopilación de artículos del New York Times que viene los jueves con El País. Eso fue hasta que ellos subieron y dejé el periódico a un lado. Ellos, eran obreros, tres, dispares. El que se sentó frente a mí, parecía tener más de cincuenta años, poblada barba blanca y pelo lacio, pensé que bien retratado, en blanco y negro, se parecería a Walt Whitman, aunque quizás un tanto más delgado. El otro, mucho más joven, parecía sudamericano, era prácticamente mulato y sin embargo su forma de hablar, su acento y sus ademanes contradecían esta información, pues era el más español de los tres. El tercero era catalán de orígenes andaluces, en la mitad de sus cuarenta y abiertamente homosexual. Venían llenos de polvo de la obra y con una animada conversación sobre el despido de un compañero. Yo me quedé impresionado. Nada era lo que esperabas. Me encantó ver como se aceptaban unos a otros, como se respetaban, como se hablaban con educación. Hay esperanza, y muchas veces, uno la encuentra en la guagua.
diversidad obrera
9 Junio 2006
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2 respuestas por ahora... ↓
1 Juando // Jul 27, 2006 at 10:54 am
Me ha gustado tu comentario, ofrece esperanza…me ha recordado una escena que viví recientemente: una edificio de apartamentos en construcción en el Sur (Tenerife, ya sabes), dos colosos trabajando junto a la acera, uno mulato con un cuerpo espectacular y el otro eslavo, hablaban cordialmente mientras curraban…aparece una mujer espectacular vestida para matar contoneándose por la acera, ellos la miran fijamente y cuando ella se acerca y levanta la cabeza orgullosa preparándose para una sarta de obscenidades (lo típico), ellos bajan educadamente la cabeza y siguen a lo suyo…te juro que la tía se desconcertó…tal vez en unos años conseguiremos que el mundo sea al revés y las mujeres digan procacidades a los obreros.
2 Lo mejor de cada caso – Pelluz // Nov 4, 2007 at 11:40 pm
[...] Diversidad obrera, 9 Junio 2006 [...]
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