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El hombre que no quería reinar

11 Enero 2010 4 Comentarios

rey-oussouye-casamance

Este señor de la foto es un rey africano (y decir lo último sobra, porque desde luego que no tiene ninguna pinta de rey sueco). Más concretamente, es el monarca de Oussouye y otros nueve pueblos cercanos, en el sur de Casamance, Senegal.

Nigel Barley, el antropólogo inglés autor del libro que no he parado de recomendar este viaje, comentaba que uno de esos extraños privilegios de ser antropólogo es que puedes permitirte decir cosas como: “¡Llevadme ante vuestro rey!”. Yo no soy antropólogo, pero recordé la frase cuando Benjamin propuso que fueramos a ver al monarca de Oussouye.

Visitar a un rey exige un cierto protocolo, primero tratas de concertar la cita con los cortesanos, si éstos te aceptan, tras el pago del “impuesto real-revolucionario”, tienes el privilegio de que te reciba en su palacio.

Pongámonos en contexto: los cortesanos eran unos hombres de unos cincuentas años, con camisas de flores y gafas de sol, y estaban sentados en un muro cerca de la gare routiere de Oussouye. Me parecieron una curiosa combinación de señores de pueblo y agentes de una operación encubierta de “Corrupción en Miami”. Pensaba en eso mientras me miraban de arriba a abajo, hubo química, y me permitieron ver al monarca. (Me temo que a este rey lo termina viendo todo quisque, pero el protocolo es el protocolo). El palacio es una zona boscosa en la que tiene su choza, vive solo.

Caminamos unos metros por la selva, llegamos a un claro y nos invitaron a sentarnos en unos troncos envueltos con un plástico azul (la realeza siempre tiene estos detalles). Allí esperamos.

Uno de los cortesanos de camisa floreada apareció con un pequeño taburete de madera y tras él se desplazaba el majestuoso rey ataviado con una preciosa túnica roja. En su mano, el cetro.

Una vez que el rey se sentó, comenzó el diálogo. Mi diola no da para mucho, por lo que tras el saludo recurrí a los servicios de traducción simultánea español-diola/diola-español del señor Benjamin Sambou. Esto contribuyó notablemente a que la situación fuera más divertida.

–Benjamin, dile al rey que le agradezco mucho que nos haya recibido. (Benjamin traducía, yo observaba con cara seria a lo Livingstone, supongo, y el rey nos daba un discurso que era también traducido.)

¿Qué le pregunta uno a un rey? Mi amigo me había orientado y creo que mantuvimos entre los tres un interesante diálogo. Es un gran hombre.

–Benjamin, pregúntale al rey si es feliz.

El rey antes de ser rey trabajaba en la hostelería (en los resorts franceses de la costa), y extrañaba esa época en la que ganaba algo de dinero y podía actuar y desplazarse libremente.

Ahora no puede ir en coche, por lo que si tiene algún acto en un pueblo tiene que recorrer esa distancia a pie (con toda la pompa que uno puede imaginarse). No puede salir del palacio, y si por ejemplo, quiere ver a un amigo, tiene que hacerlo llamar (–¡Que me traigan a Manolo!). Tiene dos mujeres, que lo visitan por turnos. (Aunque ya estaba felizmente casado, tras su nombramiento contrajo de nuevo matrimonio para que su nueva esposa pudiera ser reina.) Y así una larga lista de normas y protocolos.

Oficio duro el de rey de Oussouye. (El cargo es vitalicio).

[Ya habíamos comentado que la tribu Diola no es nada jerárquica, hay reyes pero nunca han mandado demasiado. Dan bendiciones y participan en actos protocolarios, pero poco más. Los reinados se van turnando entre familias. No me extiendo porque no me he documentado lo suficiente. Si alguien tiene más información sería un lujo que la compartiera en los comentarios.]

Tras visitar al rey volvimos a la gare routiere y alquilamos un taxi para que nos llevara hasta Elinkine, pasamos antes por Mlomp, un pequeño pueblo en el que no hay ni electricidad ni agua corriente.

Mlomp es el pueblo en el que nació Benjamin por lo que la visita consistió en ir parándose cada dos metros y mantener conversaciones en Diola. (Yo las traducía mentalmente al canario: mijo! cómo estás? tu mujer? tu madre? ya nunca vienes!). Tuve tiempo para despistarme y hacer algunas fotos de los maravillosos árboles que hay en la zona.

Los árboles africanos son impresionantes. Me moría de ganas de ver un Baobab, desde que de niño me leí El principito. Son increíbles, aunque lo que más me ha impresionado en este viaje son los Ceibas. Se siente uno pequeño en África, la naturaleza es poderosa, hay una fuerza que no entiendes, a la que no estás acostumbrado.

Una noche di un corto paseo y me quedé mirando hacia la selva bajo la luna y las estrellas, escuchando a los animales y a los insectos, oliendo todo lo que podía, sintiendo el calor y la humedad. Llegué caminando hasta una valla que en mi cabeza se convirtió en una frontera. Estaba a un paso de algo intenso, oscuro, fuerte, para lo que no estaba aún preparado. En el borde de algo nuevo. Volví con el rabo entre las piernas a la luz del campamento, pero reconfortado por lo que había sentido.

Tras la visita a Mlomp nos encaminamos a Elinkine, Llegamos al mediodía. Elinkine es un pequeño pueblo de pescadores en el que hay mucha gente de Ghana. Los senegales no pescan rayas y tiburones y los ghanienses sí. En Casamance (que yo sepa) hay dos poblaciones pesqueras en las que la mayoría de la población ha inmigrado desde aquel país, y se dedica a la pesca de estos animalitos. Elinkine, además, ha sido el punto de partida de muchos de los cayucos que, –si no se hundían–, arribaban a la costa canaria llenos de jóvenes huyendo de la impotencia. Me sentí mal al marcharme de esa playa, qué tristeza. Lo desesperado que tiene que estar uno para pagar una millonada y meterse en un frágil barco con destino incierto. (No puedo dejar de pensar en las semejanzas entre los barcos llenos de esclavos de hace medio milenio y estas barcazas que se hacen a la mar con jóvenes llenos de vida.)

Días después, en Saint-Louis, conocí a un joven pescador que había cruzado a España y estaba de vuelta, repatriado supongo.

Hay que estar en aquella playa llena de mierda, de pescado putrefacto y ratas muertas; con niños descalzos, apenas vestidos, escarbando en la basura y jugando en medio de un hedor insoportable, y visitar luego el sitio en el que viven estos jóvenes pescadores y escuchar en qué consiste su trabajo diario y cuánto les pagan, para entender (de lejos y en tu burbuja protectora) lo que es la desesperación. Admirarás toda la vida su dignidad y su nobleza.

[Escribo este párrafo un poco duro para recordar lo que he vivido. Las fotos no huelen.]

Esto lo escribí esta mañana en el aeropuerto de Casablanca, oyendo una maravillosa recopilación de tangos de Roberto Goyeneche que publicó el diario Clarín en 2005.

Los humanos somos capaces de crear maravillas, y aunque esto no es ninguna garantía (muchos nazis eran excelentes ingenieros, señores cultísimos y sensibles melómanos), sueño con un mundo mejor y trato de pensar cada día en qué puedo hacer yo para que sea posible.

Ya estoy en casa, comienza ahora el viaje por la vida cotidiana.

(Muchísimas gracias a todos por los comentarios de estos días, es un honor tener amigos como ustedes.)

Tags: africa·casamance·oussouye·senegal·viajar

4 respuestas por ahora... ↓

  • 1 Borja // Ene 11, 2010 at 9:58 pm

    Eres un tio genial Tomy,

    Tu crónica del viaje está siendo estupenda y las fotos increibles. De hecho se la voy a recomendar a una amiga que viaja el 23 a Senegal, sin duda su visita no tendrá ni tanta pompa ni distinción como tu cita con el Rey

    Abrazuelos, me he reido mucho!

    Borja

  • 2 Guillermo // Ene 12, 2010 at 8:52 pm

    buenas tardes,

    me llamo Guillermo, soy periodista, y estoy coordinando dos ediciones una revista que se llama lo m+s, y se edita en las comarcas de garraf una, y en Baix LLobregat la segunda ( en Catalunya)
    Me gustaría saber si nos otorgas el permiso para publicar esta historia y tus fotos ( y otras a futuro si a ti te gustaría compartirlas con nosotros)

    Muchas gracias por tu atención!!

    Guillermo

  • 3 Tomy Pelluz // Ene 12, 2010 at 9:46 pm

    Muchísimas gracias Borja! Dale un abrazo enorme a tu amiga, me encantaría saber más de lo que van a hacer, ¿podrías darle mi contacto?

    Guillermo, ningún problema, ahora mismo te envio un email y lo comentamos.

  • 4 Iván // Ene 26, 2010 at 5:51 pm

    Tomy, gracias por estos articulos. Han sido buenísimos e inspiradores.

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