Llevo un año aquí y no lo había oído. Mi compañero me asegura que cada día suena igual, siempre a la misma hora, siempre la misma máquina, de lunes a viernes, todo el año.
Hoy he parado, he cerrado los ojos, he dicho basta. En medio de la oscuridad, he conseguido oír por primera vez los ruidos de las máquinas que me rodean.
Me he levantado y me he ido. No pienso volver más.
0 respuestas por ahora... ↓
No hay ningún comentario por ahora. Escribe tú el primero.
Leave a Comment