Ahí tiene una de las cosas más puñeteras que he descubierto sobre las emociones humanas y lo traicioneras que llegan a ser: que por mucho que uno deteste un sitio en cuerpo y alma, puede echarlo muchísimo de menos. Por no hablar de cuánto puede echar uno de menos a alguien aunque lo odie con toda el alma.
JG. en El secreto de Joe Gould, de Joseph Mitchell
Profesor gaviota
15 Octubre 2002
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