La Gomera es una de las más pequeñas Islas Canarias, allí desde antiguo los pastores han usado un lenguaje a base de silbidos para comunicarse. Como dice hoy Alicia Rivera en El País:
Con dos vocales y cuatro consonantes, los silbidos de diferentes tonos se engarzan en palabras que, en el debido contexto, permiten a los conocedores transmitir información muy útil, como si de milenarios mensajes de telefonía móvil se tratase.
Pero todo esto ya lo sabíamos. La gran noticia nos viene de la mano de Manuel Carreiras, Jorge López, Francisco Rivero y David Corina, que acaban de publicar un esclarecedor artículo sobre las implicaciones neuronales de esta antiquísima práctica en la prestigiosa revista Nature. Linguistic perception: Neural processing of a whistled language (Percepción Lingüística: Procesamiento neural de un lenguaje silbado) Cito de nuevo de El País:
Manuel Carreiras, del Departamento de Psicología Cognitiva de la Universidad de La Laguna, y sus colegas han utilizado técnicas de imagen que permiten captar el cerebro en funcionamiento para estudiar a los silbadores mientras practican el silbo y mientras hablan español. “Nuestros resultados muestran que las regiones temporales del hemisferio izquierdo que normalmente se asocian con las funciones del lenguaje hablado están activadas durante la práctica del silbo en silbadores experimentados”, explican en Nature.
Mi más sentida enhorabuena a estos investigadores canarios.
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