Duermes, pero quisieras no hacerlo y extender el día. No por otra cosa, sino porque el día no ha significado nada, —puro intervalo entre desplazamientos y tomas de decisiones—. Perdido en el mundo sin un manual de instrucciones, ilusionado por nada, deprimido por todo. Robinson en un mar de almas que vagan sin rumbo entre la selva de la ciudad. Y a pesar de todo, tranquilo, porque ni todas las descripciones del horror cotidiano juntas pueden contra tu defensa imbatible de la alegría. Por esto vives. Por esto puedes querer.
Sin manual de instrucciones
18 Abril 2002
Tags: vivir
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