
Foto DieHardCanonUser
[ sin tildes ni enyes ;-) ]
Opinar es facil, lo complicado es que la opinion se sostenga.
Con el tiempo he aprendido a equivocarme (no sin dolor) y a aceptar que mis opiniones muchas veces son erroneas, poco acertadas, poco meditadas. Lo que uno piensa tiene mucho de proceso dialectico, de combate intelectual de una idea contra la otra. Ayer Singapur me aburria, la dibuje decepcionante. Creo que era mas el ruido del cibercafe lo que me molestaba que la ciudad, no supe aislar correctamente los sentimientos. Me perdi en mis palabras.
Singapur es una ciudad espectacular. Obviamente, y esto es aplicable a cualquier espacio dinamico, ya no es la ciudad que aparece en Lord Jim (Joseph Conrad, 1900), y tampoco uno de esos conglomerados urbanos maravillosamente caoticos que podemos encontrar en el sudeste asiatico. La ciudad de los leones es ordenada, limpia, segura, cara, senyalizada hasta el extremo. Un lugar que deja pocos detalles al azar y donde parece haber normas o reglamentos para cada cosa.
Ver tres chicos (sin casco) en una moto es habitual en Bangkok… e impensable en Singapur. Aqui hay Time Out, Starbucks en cada esquina, hoteles y restaurantes exquisitos, museos impecables… pero no hay tres chicos en una moto.
Con una tasa de paro insignificante y el dinero mejor repartido que en Bangkok esto es lo que obtenemos, no esta mal. Nadie intenta estafarte y puedes dejar la camara encima de la mesa cuando te tomas un cafe. No hay tuk-tuks pero hay mejores campos de golf.
El pendulo ha venido hacia este lado y parece que en este caso han enterrado bien los cadaveres que quedaron en el camino. Por momentos tengo la sensacion de estar en un escena de Gattaca, han ganado en seguridad y limpieza y perdido en exotismo, asi es la vida.
Pensaba esto anoche, mientras alimentaba mi snobismo en un club de jazz junto al rio tomandome un Singapore Sling, el coctel local.
Hoy hay un concierto especial en el impresionante Esplanade Concert Hall conmemorando el 29 aniversario de la Orquesta Sinfonica de Singapur:
The composition of Stravinsky’s Pulcinella Suite marked the turning point in his career, leading him to the “neo-classical” style which was to dominate his output for several decades; although based on some of Pergolesi’s music, it featured Stravinsky’s signature use of modern harmonies and rhythmic modification. Mendelssohn’s most popular symphony captures the many moods of a tourist wandering across colourful Italy; ironically it was never published in his lifetime. Two rarely-heard works for bassoon are also showcased – Weber’s Andante and Rondo ongarese and Elgar’s Romance, a piece that portrays the bassoon as poet and singer.
No podia perdermelo.
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